ALEJANDRO SEVERO, Julio Alejandro Basiano ———————————————– (Marzo – 222 * Marzo – 235)

  • Fenicia (Siria), 1-Octubre-208 ♦♦♦♦ Maguncia (Germania), 18-Marzo-235

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  Las excentricidades religiosas, los excesos sexuales con hombres y mujeres y las caprichosas ejecuciones llevadas a cabo por el demente Heliogábalo estaban escandalizando al Pueblo y al Senado. La Guardia Pretoriana, sintiéndose cada vez más impopular había puesto los ojos en el jovenzuelo (14 años) Alejandro Basiano, hijo de Julia Avita Mamea, la hermana  pequeña de Julia Soemia Basiana. A diferencia de Heliogábalo, su primo carnal Alejandro era un muchacho criado y educado al estilo romano. Los pretorianos quitaron de en medio al Prefecto Comazón, el fiel protector de Heliogábalo; el siguiente paso, con la complicidad de Julia Mesa y miembros ilustres del Senado, fue ejecutar a Heliogábalo y a su madre Julia Soemia Basiana.

  Después del asesinato del desequilibrado Heliogábalo y su madre Julia Soemia el 11 de Marzo de 222, el objetivo de la matriarca Julia Mesa era mantenerse en palacio como la persona más influyente del Imperio. Los cuatro años que Heliogábalo ostentó el título de Emperador estuvieron controlados políticamente por ésta y, militarmente, por el Prefecto Publio Valerio Comazón.

Marcus Iulius Alexianus Bassianus -Alejandro Severo-

  Marco Julio Alejandro Basiano nació en Arca Cesárea (Fenicia) en la costa de la provincia romana de Siria (actual Líbano), el 1 de Octubre de 208 y murió, asesinado junto con su madre Julia Mamea por soldados leales a Maximino, el 18 de Marzo de 235 en Mogontiacum (actual Mainz -Maguncia-), Germania Superior. Hijo de Julia Avita Mamea y de Julio Gesio Marciano, un caballero de origen sirio emparentado con los Severos que ejerció como Promagistrado en provincias.

  Alejandro llegó a Roma en 219 en la comitiva encabezada por su abuela Julia Mesa, su tía Julia Soemia y su primo el Emperador Heliogábalo. Desde la arribada de Alejandro a la metrópoli la educación corrió a cargo de su madre y del prestigioso jurista Domicio Ulpiano. Julia Mamea, la madre de Alejandro, era una mujer inteligente y de mucho carácter, trató por todos los medios de inculcarle valores y sentimientos de nobleza, apartándole de los vicios y el libertinaje de su primo Heliogábalo; por otro lado, el sabio Domicio Ulpiano se ocupó de instruirle en las materias propias de su edad: retórica, griego, literatura y comportamiento cívico. Con esta pedagogía, Alejandro se había convertido en la admiración de senadores y pretorianos; la hábil Julia Mesa exhortó al Emperador Heliogábalo para que lo adoptara (algo curioso, que un joven de 19 años adoptara a uno de 14). Conseguidos los planes de Julia Mesa, los soldados aniquilaron al loco Heliogábalo y su madre y aclamaron Emperador a Alejandro; el Senado, satisfecho por la desaparición del tirano sancionó al nuevo Augusto con el nombre de Marco Aurelio Alejandro Severo – Alejandro Severo-.

Gneo Domicio Ulpiano

  Después de cuatro años de anárquico desenfreno en la política y las instituciones la llegada al trono de Alejandro Severo supuso un bálsamo. Aunque el adolescente Alejandro, en principio, era una marioneta en manos de su abuela Julia Mesa, Julia Mamea (la madre) instauró un consejo de regencia compuesto por 16 acreditados senadores y juristas y presidido por Gneo Domicio Ulpiano, hombre que después de la muerte de Comazón había asumido el cargo de Prefecto de la Guardia Pretoriana,  un “consejo de ministros”; de esta forma, el poder político y militar estaba en manos del Senado.

  Ulpiano había adquirido gran renombre a la sombra del insigne jurisconsulto Emilio Papiniano en tiempos de Septimio Severo, al que prestó excelentes servicios, también estuvo en la corte en los años de Caracalla; a la muerte de Macrino fue exiliado por Heliogábalo, años que aprovechó para realizar varios tratados sobre derecho civil y militar; no tenía, Domicio Ulpiano, la profundidad de Papiniano, pero tenía dos excelentes cualidades: concepto de la disciplina y una oratoria elocuente.

  Para borrar todo vestigio de los años imperiales de Heliogábalo y satisfacer a la plebe el Senado, a instancias de Julia Mamea, ordenó retirar todas inscripciones que hicieran referencia al nefasto Emperador, así como devolver la adorada piedra (El-Gabal) a su lugar de origen, Siria. Es cierto que durante mucho tiempo una parte importante de las legiones seguían venerando al Dios-Sol, pero esto era algo que no preocupaba en Roma; de hecho, Alejandro Severo fue el Emperador más tolerante con cualquier culto religioso desde el nacimiento del Cristianismo. Los escribanos de la época señalan que el propio Alejandro tenía entre sus divinidades favoritas al Nazareno, llegó, incluso, a proponer a Cristo como uno más en la larga lista de los dioses romanos.

Julia Avita Mamea, madre de Alejandro Severo.

  Dos años después de la llegada al trono de Alejandro (224) moría su abuela Julia Mesa quedando su madre Julia Mamea como la única mujer fuerte del Imperio. Mamea no tenía la rigidez autoritaria de su madre Mesa ni la prepotente soberbia de su hermana Soemia, pero gustaba de vanagloriarse siendo la madre del Emperador y no permitiendo que en la corte hubiera más primera dama que ella, ejercía un proteccionismo excesivo, algo que no hubiera hecho falta, puesto que Alejandro Severo era un muchacho bien preparado e inteligente,  aplicado en matemáticas, astrología y en el estudio de los clásicos griegos y latinos, por los que tenía una predilección especial: Platón, Horacio, Cicerón, Virgilio…, un adolescente de principios y con un buen sentido de Estado; sólo le faltaba edad y conocimientos militares para tener cierto control sobre el arbitrario ejército.

  En 225, Alejandro Severo, por iniciativa de su madre contrajo matrimonio con Salustia Barbia Orbiana, una adolescente de 16 años hija de un senador consular: Sexto Vario Marciano. El enlace fue un fracaso, el entrometimiento y los celos de Julia Mamea dieron al traste con la unión; el padre de la joven Augusta fue acusado de sedición y ejecutado en 227, Salustia Orbiana fue desterrada a la provincia de Libia. Es probable que todo fuera un montaje organizado por Mamea para desprenderse de la nuera y, de esta forma, mantenerse al lado de su hijo como “Emperatriz”. Según el cronista Lampridio, Alejandro tuvo otras esposas, una tal Memmia y otra cuyo nombre se desconoce, aunque éstas actuaron más como concubinas que como consortes para no ensombrecer a la poderosa Julia Mamea.

Salustia Barbia Orbiana, esposa de Alejandro Severo.

  El reinado de Alejandro Severo fue de lo más fructífero desde los años imperiales de Marco Aurelio. Según el historiador Elio Lampridio era, Alejandro, una persona sumamente disciplinada, en los horarios, en las comidas y en los temas propios de su condición de Emperador. Se levantaba al amanecer y dedicaba los primeros momentos del día a venerar a los dioses, a continuación, después de un frugal desayuno, escuchaba y despachaba con los miembros del consejo, Consilium Príncipis, los asuntos del Imperio; el tiempo restante, hasta la hora del almuerzo, lo dedicaba a la lectura y el estudio del griego. Por las tardes, posterior a una sobria comida, continuaba con sus quehaceres y durante algunas horas el palacio estaba abierto, previa cita, a nobles y plebeyos. Llevaba el Emperador, todo según su biógrafo, una vida extremadamente sencilla, hasta tal punto, que echó de la corte a todos los zánganos, eunucos y bufones que Heliogábalo había adquirido para satisfacción personal. Aconsejado por su austera madre, suprimió los excesos ornamentales en las mujeres prohibiendo el lujo y la ostentación, no solamente en la corte, si no, en toda la ciudad.

  La genial idea de formar un consejo de sabios dio buenos resultados, sobre todo, teniendo en cuenta el carácter afable y bondadoso de Alejandro. En asuntos financieros se hizo mucho hincapié, elaborando un sistema de recaudación de impuestos que gravaban a los más ricos y aliviaban a las clases más desfavorecidas, así como un canon por la tenencia de objetos de lujo: joyas, oro, sedas… Igual de importante fue llevar un control sobre el ganado, no se podían vender cerdas o vacas en época de lactancia hasta que los retoños estuvieran destetados, de esta forma había más producción y el precio de la carne se abarataba. Pero quizá, la medida más popular fue el apoyo a la artesanía creando cooperativas de alfareros, carpinteros, cobreros, plateros…, este tipo de organizaciones dieron un nuevo sentido a la industria del siglo III.

Aqua Alejandrina.

  Las obras civiles estuvieron muy presentes durante los años de gobierno de Alejandro Severo. La construcción de calzadas y reformas de las mismas fueron las mayores empresas de la época alejandrina, puentes y acueductos también formaron parte de los trabajos durante su reinado; el mejor conservado es el Aqua Alexandrina, un acueducto de 22 km. que discurría desde el pantano Borghese hasta el Campo de Marte en el centro de la ciudad. Importantes fueron también las restauraciones llevadas a cabo en diversos edificios y el levantamiento de un nuevo pórtico en Las Termas de Caracalla. Dadas sus inquietudes por la cultura, realizó considerables donaciones a costa del erario público a filósofos, gramáticos, músicos y arquitectos.

Hasta la muerte de su mentor, Domicio Ulpiano, en 228 a manos de los desenfrenados pretorianos, el control de las legiones estaba garantizado; sin un hombre leal al frente del Pretorio a Alejandro los asuntos militares le venían grandes. En 230 llegaron las primeras alarmas de Oriente, el Rey de Persia (Irán) Ardashir I había acabado con los partos fundando un nuevo imperio: el Imperio Sasánida. El poderoso ejército de los persas penetró en Mesopotamia provocando la guerra con Roma, Alejandro Severo acudió a Oriente en 232 al frente de dos legiones con la idea de buscar una solución pacífica, pero el Rey Ardashir le invitó a que regresara a Roma; después de algunas batallas en favor del Imperio Sasánida, los romanos reconquistaron parte del terreno perdido, lo que fue considerado por Alejandro como una victoria, añadiendo a su nombre los títulos de Párticus y Pérsicus.

  En 234 las tribus del Norte aprovecharon la debilidad del ejército romano, que había utilizado parte de las legiones allí establecidas para llevarlas a Oriente, para hacer incursiones por el Rin y el Danubio. Alejandro, acompañado de su madre, reclutó un ejército a base de mercenarios y legiones de la Galia; obligó a los bárbaros a retroceder y sus generales le instaron a que prosiguiera el avance, pero Alejandro Severo prefirió concertar una paz comprada con oro, algo que enalteció a sus hombres. El 18 de Marzo de 235 entraron en su tienda un grupo de soldados, sicarios del General Maximino, asesinando al Emperador y a su madre Julia Mamea.

Áureo de Alejandro Severo.

  Cuando murió Alejandro Severo tenía 26.5 años y había sido Emperador 13. Con el asesinato de Alejandro y su madre desaparecía la Dinastía Severa y finalizaba el poderoso linaje Bassiano, las mujeres que durante 42 años habían tenido, en gran medida, el control del Imperio: Julia Domna, Julia Mesa, Julia Soemia y Julia Mamea.

  Alejandro Severo era una persona humanitaria y un pacifista convencido, durante los 13 años de reinado no firmó ni una sola sentencia de muerte, arengaba a los gobernadores de las provincias para que respetaran, en lo posible, las creencias y costumbres de los pueblos conquistados.

  Con la aniquilación de Alejandro Severo, el Imperio Romano entró en su época más aciaga, una auténtica anarquía militar; hasta la llegada al trono de Diocleciano en 284, entre emperadores e impostores hubo 54 soberanos, de los cuales, el 90% murieron asesinados por sus propios hombres.

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©TruttaFario ___COMPLVTVM,  XIII – VII – MMXII 
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Fuentes:
Isaac Asimov, Francesco Bertolini, Edward Gibbon.
Romano Impero.
Wikipedia.

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8 comentarios el “ALEJANDRO SEVERO, Julio Alejandro Basiano ———————————————– (Marzo – 222 * Marzo – 235)

  1. Yoly dice:

    Me ha gustado este emperador, por cierto, muy bueno lo del consejo de sabios.

  2. Esperanza dice:

    al leer esto pienso que eran hombres los emperadores pero las que mandaban eran las mujeres.gracias migue por estos relatos

  3. Mateo cano dice:

    Para un buen emperador que hay en estos tiempos se lo cargan. Siempre igual la barbarie y el despotismo reinan sobre la razón.

    • TruttaFario dice:

      Si que tenía buena pinta este muchacho, sí. Quizá en la época de “los Antoninos” hubiera triunfado.
      Gracias por comentar Mateo.

  4. Mayte dice:

    Como siempre, Migue, nos deleitas con retazos de nuestro pasado. Gracias por compartir tu trabajo…

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