Fuente de Las Machorras

By Remedios Palomo.

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Remedios Palomo

Remedios Palomo

Llevo bebiendo de la fuente de Las Machorras desde muy pequeña porque mi abuela vivía aquí al lado y cogíamos los botijos de agua de aquí.  Cuando venía sola las primeras veces, era tan bajita que apenas llegaba a meter la mano en el pilón aunque a fuerza de empinarme sobre el acirate, tan alto, lo conseguía. Creo que es la fuente más bonita del pueblo, porque resulta demasiado grande para el hueco que la cobija y porque te la encuentras de sopetón, no te la esperas; su ubicación, además, evoca aires de rincón barroco en un pueblo que carece de arquitectura noble.

Cuando era chica me pensaba que las machorras eran unos bichos que se criaban entre las “aovas” de la fuente, ¡cómo no con aquel nombre que se las traía y con las aovas que tenía la fuente! En la realidad de un pueblo donde los maraguilines se metían por las cachavenas de las puertas y de las ventanas en las noches con vendaval de invierno, las machorras de la fuente no desentonaban lo más mínimo.

Con la edad crecieron las dudas y se impusieron las evidencias: aquellas machorras no existían. ¡Qué ideas las tuyas!

Pregunté y me respondieron. La fuente se llamaba así, de Las Machorras, porque en las tres casas que había en torno a ella, vivían tres mujeres que no podían tener hijos y a falta de mejor título para una fuente sin bautizar se le atribuyó el nombre más oportuno aunque no más apropiado. Machorra quiere decir hembra estéril, pero también mujer hombruna. En El Arenal siempre se ha hecho buen uso del lenguaje y probablemente el nombre machorra sirvió entonces para englobar el término medio entre las dos definiciones. No sé ustedes pero yo lo encontré insultante y me entristeció conocer el verdadero sentido de aquel nombre. Digamos que en el traslado de bichos de las “aovas” a mujeres estériles la fuente había perdido parte de su atractivo nominal.

Hace algunos años, pocos, descubrí la trampa. Las tres mujeres que vivían alrededor de la fuente habían estado casadas, por lo tanto la falta de descendencia era atribuible por igual tanto a ellas como a sus maridos. Ningún estudio científico ni informe cínico avala la certeza de que las estériles fueran ellas y cualquier apreciación estadística excluye el valor tres de tres. Es decir, que uno o más de uno de los maridos fue estéril. La sociedad que tituló la fuente respetó el valor dominante de lo masculino y castigó con el nombre la culpa de las mujeres, transmitiendo a las generaciones siguientes el mito de la triesterilidad femenina, el misterioso porqué de la fuente de Las Machorras.

El agua que sale aquí discurre canalizada por la calle Mesones desde la fuente de la Plaza, que a su vez recibe el agua del acuífero que nace en la Huerta. Las Machorras es el destino final de un manantial que abandona parte de su caudal en otras tres fuentes y que para exhibir el volumen de agua necesario, necesita de una inyección de agua de la red. Así pues, Las Machorras es una fuente con cloro. Cuando se nombró la fuente, la esterilidad de las mujeres no se vinculó con el agua y de ahí que no se haya extendido ninguna maldición en relación con éste. Se puede beber por tanto sin temor, agua de esta fuente porque los posibles efectos negativos en la fertilidad de las personas no se han probado, si algún maleficio se manifestara habría de atribuirse al cloro.

La fuente de Las Machorras se construyó en 1931 y dice la leyenda que aquel año se instaló en España por segunda vez una república.

El Arenal, 18 de agosto de 2015.

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