El reloj de la plaza.

by Miguel Salgado Chinarro.



Hoy día saber la hora exacta es fácil, podemos tener hasta un control astronómico en segundos, décimas y centésimas; tener un reloj de cuarzo, de maquinaria o un móvil, está al alcance de cualquiera, entrar en cualquier lugar y ver silenciosos relojes de pared es habitual, no le damos ninguna importancia, pero no siempre fue así. No hace tantos años disponer de un reloj de bolsillo era costoso, y uno de pulsera, un lujo; los vecinos, sobre todo en zonas rurales, se guiaban por el “reloj de la plaza”, y si estaban en el campo, por el sonido de sus campanadas.

  En los pequeños municipios la adquisición de un reloj, para que los vecinos dejaran de guiarse por el sol, suponía un desembolso más que razonable y, también, era necesaria una ubicación acorde para su instalación. En la Villa de El Arenal estamos de celebración, en este año 2020 el reloj de la plaza del Ayuntamiento cumple cien años desde su compra y puesta en funcionamiento. En la campana viene grabada la fecha de 1890, que sería el año de fabricación en la factoría de relojes y campanas Moisés Díez de Palencia.

Acta sesión ordinaria de 27 de junio de 1920.
Concurrieron: Don Miguel Troitiño Vinuesa (Alcalde), Don Julián Palomo Chinarro (Teniente de Alcalde), Don Santiago Muñoz Pulido, Don Eduardo Jiménez Vinuesa, Don Felipe Cortázar Vinuesa, Don Segundo Casado Trampal y Don Desiderio Cortázar Trampal.

  “Seguidamente el Presidente dio cuenta de que había escrito a la Casa Moisés Diez de Palencia con el fin de la adquisición del Reloj de Villa cumpliendo el acuerdo de este Ayuntamiento, y resulta que dicha Casa ofrece un reloj puesto en Talavera de la Reina o Estación y que designen por su cuenta, dando un oficial para que lo monte y traído por cuenta de este Ayuntamiento, la manutención y hospedaje de dicho oficial y las obras necesarias de albañilería, carpintería y herrería que sean necesarias para la colocación del reloj, siendo el coste del mismo dos mil trescientas veinticinco pesetas, siendo el pago al contado, o sea, tan pronto como el reloj esté colocado y en marcha.
La Corporación, por unanimidad, acordó se empiecen las obras de carpintería, albañilería y herrería que sean necesarias y una vez hechas se escriba por el Alcalde a la expresada casa para que haga el envío del reloj adjuntando garantía por algún tiempo.”

Durante los meses siguientes no se vuelve a hacer ninguna mención en los plenos municipales acerca del Reloj de Villa. El siete de noviembre de 1920, en Pleno Ordinario compuesto por la misma corporación, en el tercer punto dice:
“Seguidamente se acordó en el capítulo de imprevistos se abone al encargado de regir el Reloj de Villa la cantidad de 6,67 pesetas mensuales hasta que se formalicen los nuevos presupuestos y se consigne la cantidad anual y se encargue de regirle al vecino Ramón Cano Gómez”.
No hay ninguna cita en la que se especifique cual fue el día en el que el reloj empezó su importante labor, el día de su inauguración, pero algún veterano del lugar, comentaba, que oyó decir a sus antepasados que las primeras campanadas del reloj de la plaza se escucharon en septiembre u octubre de 1920.

  Durante casi tres décadas el Reloj de Villa de la plaza desempeñó una labor exquisita, tener a todos los vecinos al corriente de la hora. De la primera instalación de la pesada maquinaria no hay documentos, que se sepa, pero es de suponer que sería la misma, o semejante, a la de la actualidad: unas robustas vigas de madera que soportan el laberíntico conjunto de ruedas, piñones, trinquetes, volante, paleta, ejes, tornillos, muelles… todos fabricados en acero templado y bronce.

  En agosto de 1947, en un pleno extraordinario presidido por el entonces Alcalde Don Néstor Casado Cano, se aprobó la reconstrucción de la nueva Casa Consistorial, el Ayuntamiento tal y como es, el edificio, en la actualidad: “Seguidamente se acordó por unanimidad autorizar al contratista de las obras D. Privado Amorín Delgado (digo, Don Donatilo Moreno Gómez) para que se puedan efectuar los trabajos del referido Ayuntamiento. No se puede acordar el precio metro de la obra hasta que el Señor Ingeniero expida el certificado de obra, presupuesto extraordinario que se estudiará para esto y otros fines”.

Foto cedida por D. Javier Lótez

En septiembre de 1948 finalizaron las obras del nuevo Ayuntamiento. Al reloj, que durante tantos años había sido el símbolo del Ayuntamiento, se le ubicó en lo más alto de la torre en lugar privilegiado; la misma maquinaria, salvo las piezas que se fueran cambiando por el uso, y unos contrapesos camuflados a ambos lados de la torre que llegaban hasta la base del edificio, lo que daba al reloj una larga durabilidad en el movimiento una vez se daba cuerda. Quizá el único cambio visible fueran las esferas horarias, al este y al oeste, las originales estaban grabadas en números romanos y éstas en números árabes.

  Durante varios lustros el reloj fue sufriendo un deterioro notable, la falta de mantenimiento, limpieza y pequeñas e imprescindibles reparaciones, dio al traste con un funcionamiento regular de su compleja maquinaria; en los últimos años el Reloj de Villa de El Arenal solo tenía el encanto de presidir la torre del Ayuntamiento, no marchaba.
Nuestros antepasados de principios del siglo XIX, después de un esfuerzo económico, entendieron que el mecanismo de este tipo de cronógrafos necesita de una atención permanente, por eso asignaron un encargado de “regirle”.

  En el año 2016 el equipo de gobierno de la Corporación Municipal, presidida por el Alcalde D. Guillermo Pulido Vinuesa, afrontó el asunto de reactivar el reloj de torre del Ayuntamiento, el Reloj de Villa; el encargo se le hizo al técnico relojero de Talavera de la Reina, Don Javier López Martínez. Debido a las averías y deslustres que presentaba, todo el mecanismo fue desmontado y trasladado al taller de relojería. En la Nochevieja de 2016, el “nuevo” flamante reloj dio las campanadas. El desembolso para el erario municipal fue de 2.420 €.
Las modificaciones notables que se aprecian con respecto al reinstalado en 1948, son dos: originalmente la maquinaria estaba en un altillo casi alineado con las dos esferas, ahora está asentada en el piso del habitáculo, más visible y más fácil para el mantenimiento y la observación; también han quedado visibles los contrapesos dentro de la torre y para subsanar el recorrido primitivo se ha dotado a los cables de una serie de poleas, unos polipastos que compensan el largo trayecto de las pesas.

  A primeros de diciembre de 2019, como consecuencia de un temporal huracanado, la esfera con vistas a la plaza quedó hecha añicos. El encargo de la nueva esfera (323€) fue fabricada en metacrilato y grabada, quizá fruto de la casualidad, en números romanos como la original; ahora, pues, la esfera que da a la plaza es romana y la que da al oeste es árabe.

  Ver el reloj en funcionamiento, todo su complejo mecanismo, sobre todo cuando salta el trinquete para dar las horas, es muy interesante, muy llamativo. En el horario que el Ayuntamiento está abierto, previa consulta, se puede visitar.

 



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