Valeria Mesalina (20 d.C. * 48 d.C.)

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 Tras el asesinato, 24 de enero del año 41, del Emperador Calígula y su consorte Milonia Cesonia por soldados de la Guardia Pretoriana dirigidos por Casio Querea y la connivencia de algunos senadores, la Curia intentó restablecer la antigua República pero los mimados pretorianos no estaban dispuestos a perder sus privilegios; entre bastidores localizaron al pariente infeliz, Tiberio Claudio Druso, del linaje de los claudios y lo ensalzaron Emperador.

 El Emperador Claudio contrajo nupcias en cuatro ocasiones, primero con Plaucia Urgulanila (año 9) con la que tuvo un hijo: Claudio Druso; el segundo enlace fue con Aelia Paetina (año 28), de este matrimonio nació una hija: Claudia Antonia. El tercer casamiento de Claudio acaeció el año 38, dos antes de ser aclamado Imperator, con la mujer de la historia del Imperio Romano que más páginas ha llenado y que más ha dado que hablar y no precisamente por su aportación cultural y política: Valeria Mesalina.

Valeria Mesalina y su hijo Tiberio Claudio Británico (Museo del Louvre, París)

Valeria Mesalina y su hijo Tiberio Claudio Británico (Museo del Louvre, París)

  Antonia Valeria Mesalina nació en Roma el 25 de enero del año 20 DC; aunque la fecha de enero se da por válida no ocurre lo mismo con el año que oscila entre el 20 y el 22 dependiendo de la fuente. Mesalina murió, decapitada por orden Claudio acusada de bigamia y alta traición, el año 48 (28 años).

  Mesalina era hija de Marco Valerio Mesala Barbado, un aristócrata emparentado con la gens Claudia que fue Cónsul en el año 20 DC, y de Domicia Lépida Menor, mujer vinculada a la gens Julia y tía del futuro Emperador Lucio Domicio Ahenobardo, Nerón. Por sus venas corría sangre de las dos familias del primer linaje del Imperio, la Dinastía Julio-Claudia.

 Se desconoce la vida de Mesalina (infancia, adolescencia y juventud) hasta su matrimonio en el año 38 con Claudio; del mismo modo que tampoco sabemos prácticamente nada de su aspecto físico, para unos historiadores era una moza de 16/18 años muy atractiva, y para otros, una joven poco agraciada que suplía sus encantos físicos con un gran talento sensual. Las esculturas no son retratos y es de suponer que la apariencia intentaba mejorar la realidad, como el moderno Photoshop.

 A pesar de la enorme diferencia de edad, ella 18 y él 48 (30 años), los primeros años de matrimonio fueron bastante estables; Mesalina y Claudio tuvieron dos hijos: en el año 39 nació Claudia Octavia, fémina que con apenas 14 años se convertiría en la primera esposa del Emperador Nerón; en el 41 vino al mundo Tiberio Claudio César Británico, el vástago destinado a ser el heredero de Claudio pero que fue envenenado (año 55, 14 años ) por orden de su hermanastro Nerón.

 Tras la inesperada llegada al trono de Claudio, año 41, la relación de pareja cambió por completo. El nuevo Emperador, que había pasado desapercibido en la corte como el pariente tonto de los claudios, se involucró de manera afanosa en las tareas de gobierno poniéndose como faena el saneamiento de las cuentas públicas, que su sobrino Calígula había dejado maltrechas, y entregando al Senado las atribuciones legislativas que le correspondían; algo que sorprendió a propios y extraños, hasta tal punto, que se ganó el respeto del Senado, el cariño de la plebe y el acatamiento de los intocables pretorianos. Esta situación fue aprovechada por Mesalina para dar rienda suelta a unas vivencias propias de su edad que desembocaron en orgías y excesos sexuales.

 Claudio adoraba a Mesalina, puede que a veces de manera paternalista, pero esto no fue obstáculo para que el Príncipe le fuera desleal y tuviera su colección de amantes. La joven Emperatriz, que sabía de los engaños de su marido, posiblemente comenzara sus infidelidades con muchachos de su edad hasta que sus aventuras sexuales pasaron de ser meros devaneos para convertirse en arma política. Por el catre de Mesalina pasaron los más importantes miembros de la magistratura, desde el jefe de la Guardia Pretoriana, pasando por senadores, gobernadores, tribunos y delegados extranjeros, hasta el tesorero de las arcas del Imperio; todos estos amoríos influyeron de manera notable en el devenir de la política de Claudio; en algunos casos elevando el escalafón de algunos personajes, y en otros, en ejecuciones sin pruebas. Un caso curioso fue el de su padrastro, el nuevo marido de su madre Lépida, Apio Silano, Gobernador de la Tarraconense; Mesalina intentó seducirle, al negarse éste Mesalina y su secretario, el liberto Narciso, se inventaron una trama de conjura del Gobernador. Silano fue ejecutado por orden de Claudio acusado de traición.

Mesalina en el burdel (grabado de Agostino Carracci)

Mesalina en el burdel (grabado de Agostino Carracci -1552 – 1602).

 La hipersexualidad de Valeria Mesalina ha dado origen a multitud de mitos. Una de las fábulas, aunque puede que sea cierta, nos la cuenta Suetonio; Mesalina organizó una competición con la prostituta más famosa de Roma, Escila, para ver cuál de las dos era capaz de satisfacer más hombres en una jornada, cuando la célebre barragana llevaba 25, Mesalina había superado la centena. Otra de las anécdotas relata que la Emperatriz, bajo el apodo de Licysca (mujer-loba), elaboró su propio burdel (lupanar) y que por las noches acudía a él disfrazada dando rienda suelta a su adicción al sexo; los clientes eran de toda clase social, esclavos, libertos, soldados… Es posible que Mesalina fuera una enferma del sexo, una ninfómana, pero no hay que olvidar que la propaganda política y los historiadores de la época casi siempre estaban cerca del poder.

 A finales del año 47 se produjo un acontecimiento que sería el violento final de Mesalina; ésta persuadió a su amante de turno, el apuesto Senador Cayo Silio, a que repudiara a su esposa alegando que ella ya se había divorciado de Claudio. La estrategia de la Emperatriz era eliminar al casi sexagenario Claudio y poner en su lugar al treintañero Silio, hombre que iba a ocupar el consulado al año siguiente; de esta forma, la intrigante Mesalina pretendía que la púrpura pasara a manos de Cayo Silio y de paso asegurar la herencia del trono para su joven vástago Tiberio Claudio Británico. Claudio se encontraba en Ostia verificando nuevas obras del puerto cuando el secretario Narciso, que no quería verse implicado en el motín, le comunicó la boda secreta entre su esposa y el Senador.

 Quizá el Emperador Claudio habría tolerado las infidelidades de Mesalina, después de todo el sexo formaba parte de la manipulación política y parecía ser una constante en las altas esferas durante la Dinastía Julio-Claudia, pero este acto de bigamia fue considerado un episodio de sedición, un golpe de estado. Claudio regresó a Roma y ordenó el arresto y ejecución de Cayo Silio, varios magistrados y miembros de la Guardia implicados en la insurrección; a Valeria Mesalina, por petición de su madre Lépida, se la concedió el honor de una muerte noble: el suicidio. Como la Emperatriz consorte fue incapaz de quitarse la vida fue decapitada, en presencia de su progenitora, por el pretoriano encargado de la vigilancia.

 Los murmullos de la época cuentan que cuando a Claudio, que estaba celebrando un banquete, le comunicaron la muerte de su esposa Mesalina, haciéndose el despistado, ignoró la información y pidió otra copa de vino.

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©TruttaFario______El Arenal, XXXI – VII – MMXV
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