Los nombres romanos.

Praenomen. Nomen. Cognomen. Agnomen.

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. Los nombres en la antigua Roma no difieren demasiado con los que usamos actualmente; de hecho, los apelativos utilizados en Occidente forman parte de la herencia cultural del Imperio Romano. En el presente, por ejemplo en España, se emplea un nombre de pila (praenomen), primer apellido paterno (nomen), y primer apellido materno, es decir: nombre propio y dos apellidos. En Francia, la semejanza con la denominación romana es aún superior: Prénom (praenomen), nombre de pila, y Nom (nomen), primer apellido paterno; esta secuencia es la usada en la mayor parte del mundo.
. Desde la fundación de la República Romana los aristócratas, con el paso de los años se extendió a toda la ciudadanía, para identificarse utilizaban el “tria nomina”: Praenomen, Nomen y Cognomen.Caracalla El Praenomen, nombre de pila, se les otorgaba a los niños al noveno día después de su nacimiento (a las niñas en el octavo), era un nombre íntimo y familiar y raramente se utilizaba fuera del entorno de amigos y parientes; de hecho, la lista de nombres existentes no superaba la veintena: Atio, Cayo, Lucio, Marco, Publio, Servio, Vibio…, en las niñas era lo mismo, pero en su forma femenina: Atia, Gaia, Lucia, Marcia… generalmente, a los primogénitos se les ponía el Praenomen del padre, y a los siguientes, el del abuelo, el del tío… parientes carnales. Por ejemplo: Publio Cornelio Escipión (el Africano), era hijo de Publio Cornelio Escipión; Lucio Cornelio Escipión (el Asiático), hermano de el Africano, era nieto de Lucio Cornelio Escipión.
. El Nomen, era el nombre principal, el nombre que identificaba el gens, el clan, el linaje, la casa… actualmente, nuestro primer apellido. El Nomen se transmitía de padres a hijos y era compartido por toda la familia. Era el nombre más utilizado, sobre todo, entre la plebe; las clases medias-bajas no solían tener Cognomen, el tercer nombre. En los Nomen sí existía una gran variedad: Julio, la dinastía Julio-Claudia; Flavio, la dinastía Flavia; Ulpio, la dinastía Ulpio-Aelia (los Antoninos), Septimio, la dinastía Severa…, y otros muchos, Aurelio, Calpurnio, Claudio, Cornelio, Fabio, Mario, Valerio…
. El Cognomen se empezó a utilizar, de forma generalizada, a mediados de la República, y era, el segundo nombre familiar, el segundo apellido, una especie de apodo que identificaba la rama; se podía tener distinto Nomen y pertenecer a la misma estirpe, de igual forma que, hoy día, dos primos pueden tener diferente apellido (Nomen) y el mismo mote. El origen del Cognomen estaba basado en una actividad, profesión o atributo físico, y también se transmitía de padres a hijos: Agrícola (agricultor), Escauro (ojos verdes), César (peludo), Escipión (bastón), Crasso (gordo), Rufus (pelirrojo), Cornicen (trompeta), Niger (moreno), Nerva (enérgico)… etc. Tanto en la República (los Cónsules), como en la época imperial (los Emperadores), el apelativo más empleado era el Cognomen: Lucio Cornelio Sila, Servio Sulpicio Rufo, Cayo Julio César… Cónsules. Marco Salvio Otón, Publio Elio Adriano, Lucio Domicio Aureliano… Emperadores.
. El Agnomen, fue un sobrenombre característico que se utilizaba de forma excepcional, bien como un título honorífico (Publio Cornelio Escipión “el Africano“), o como un apodo (Vario Avito Bassiano “Heliogábalo“), y también para mantener el Nomen paterno después de una adopción. El Agnomen, era un nombre personal e intransferible, no se heredaba.

 . En las mujeres, el tria nomina era un calco del nombre paterno, en un principio heredaban el Nomen del padre en su expresión femenina, y si había más de una, los apelativos de Mayor, Menor, Prima, Segunda, etc. (Julia Mayor, Julia Menor…). A finales de la República y durante el Imperio ya adquirían el Nomen y el Cognomen, también en su forma femenina: Livia Drusila, hija de Livio Druso, mujer de Octavio Augusto; Valeria Mesalina, hija de Valerio Mesala, Mujer de Claudio; Vibia Sabina, hija de Vibio Sabino, mujer de Adriano…

 . Otro capítulo aparte eran las adopciones, que existieron muchas. Cuando un aristócrata tomaba un ahijado, éste se convertía en hijo legítimo, heredaba el nombre completo y se le añadía un Agnomen relativo a su Nomen: Publio Cornelio Escipión apadrinó a un pariente llamado Lucio Emilio Paulo, desde el momento de la adopción su nombre fue Publio Cornelio Escipión Emiliano (el hombre que acabó con la resistencia numantina); otro caso significativo fue el de Octavio Augusto: su nombre paterno era Cayo Octavio Turino, al convertirse en heredero de Julio César, pasó a llamarse Cayo Julio César Octaviano.

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©TruttaFario______El Arenal, VI – IX – MMXIII
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